Sep 26, 2011
Ser del Barça no evitó que me sorprendiera ver en las redes sociales, durante todo el fin de semana, los lamentos inconsolables de tanto culer romántico, golpeándose el pecho ante la aprobación apabullante de los socios para llevar por los próximos cinco años la publicidad de Qatar Foundation en la camiseta del club.
Veámoslo desde un punto de vista pragmático; tarde o temprano esto pasaría: una marca utilizada políticamente hasta el hartazgo debería apelar finalmente a su misión esencial: seguir ganando campeonatos con los mejores jugadores del mundo, algo que sólo se consigue con dinero. Para ello nada mejor que la Qatar Foundation, un emporio bañado en petrodólares que lava la imagen de dictadura wahabbista del pequeño emirato, donde se regula con la sharia aspectos como la familia, los actos de herendad y la justicia criminal, además de disponer de una delirante la ley de avales, la que dice que una persona con intenciones de radicarse por trabajo no puede entrar al país sin un avalista ni puede marcharse sin el permiso del mismo, algo bastante parecido a la esclavitud en el siglo XXI. Todo esto edulcorado con la fashionista Mozah Nasser, una especie de princesa Leia Organa salida de la revista Hola, cuya imágen parece fascinar tanto a banqueros como a señoras que miran Corazón de otoño por La 1.
¿Que hizo que el Barça haya pasado de pagar a Unicef a cobrar de los qataríes? Hay 171.000.000 de razones, pagaderas anualmente, que justifican la decisión. Con este patrocinio, el más alto de la historia del futbol, el Futbol Club Barcelona tiene por delante sobrada liquidez y allanado el camino para cualquier operación económica que se le ocurra, aunque eso no quita que ahora pague con dinero sangrante. No hay que olvidar que el flamante sponsor del Barça ampara las ideas de Yusuf al Qaradawi, un clérigo de ideas antisemitas que en varias ocasiones ha recomendado el asesinato de mujeres embarazadas israelíes, aprueba los atentados suicidas contra civiles en Israel, definió el Holocausto como un castigo divino de Alá hacia los judíos y aboga por la ejecución de los homosexuales en las sociedades islámicas.
El Barça nunca fue “molt més que un club”, en el sentido que el nacionalismo periférico quiso hacer de sus colores un estandarte. El Futbol Club Barcelona fue y es hoy más que nunca una empresa exitosísima, y quienes más o menos sintamos los colores del club debemos pragmáticamente celebrarlo. ¿O acaso no queremos que siga ganando todo lo que se le ponga por el camino?
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A veure Ferran:
Entre les múltiples opcions de patrocini, no podia el Barça triar una menys “bruta”? Dic, eh?
El Barça és més que un club. És un sentiment. I també és un exemple pels joves. Ho volem tot. Molt bé. Però no a qualsevol preu. T’ho ben asseguro. Em trobo en la immensa minoria que així ho pensa. Els compromisaris van dir el que van dir. Però hi ha una massa social que no hi està d’acord amb la mesura, entre les que m’incloc.
Les empreses també han de ser étiques. Com ho demanem als països. Es pot continuar guanyant tot amb un altre patrocini. Oberta la veda, per què Qatar Fundation?
Marisol Fuentes recently posted..El control polític als mitjans públics
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