Jul 20, 2011
Como no soy abogado no haré un post jurídico, pero trabajo en comunicación y algún conocimiento tengo para hacer uno sobre la caída de Paco Camps.
No hacía falta ser adivino, pero hace dos años escribí que esto detonaría antes de las elecciones generales del 2012. No es nuevo que el PSOE y la izquierda en general manejan la propaganda de manera infinitamente superior que la derecha en toda España, sólo hace falta ver como Zapatero engañó en la cara a su electorado en su reelección, prometiendo paro cero, crecimiento económico y ya ni recuerdo que sarta de fantasías, pero esta vez les ha salido redondo…
Francisco Camps no me cae simpático, debería haber dimitido hace tiempo y probablemente haya recibido mucho más que dos trajes, pero hay que quitarse el sombrero de como los socialistas y sus comunicadores han logrado encarnar en el presidente valenciano todos los casos de corrupción de la España de hoy, de ayer y casí diría de mañana. Con Camps bajo el bombardeo de los medios ya nadie habla de los ERE de Andalucía, donde está comprobado que el hijo del incombustible Chavez ha sacado tajada de todos y de cada uno, sin olvidar que su hija también había sido sospechosamente favorecida en contratos de la Junta (recordemos que Camps aún no fue condenado); tampoco se habla de la relación de la ministra Sinde con el ya procesado por desviación de fondos de la SGAE, Teddy Bautista; las tramas urbanísticas que tocan a alcaldes de todo color político, el nunca aclarado 3% de comisión para cualquier cosa que se hiciera en Cataluña, negocio compartido por CiU y PSC, el Caso Pretoria, el Caso Palau y un larguísimo etcétera. Estos casos de corrupción, entre los cientos con que nos desayunamos cada mañana con el periódico, se han eclipsado mágicamente con el caso Gurtel, sin entrar a valorar los 5 millones de parados, la entrada triunfal de los pro-terroristas en las instituciones sin haber ni señales del fin de ETA o la credibilidad cero de España en el mundo (me explicaban hace un rato por teléfono que en Inglaterra la gente de a pie ve a nuestro país como tercermundista).
Paco Camps es el culpable perfecto. Y la muestra definitiva que esta partitocracia española está absolutamente corrompida hasta la médula, trasversal a todos los grandes partidos.
Su cadáver político ya se pasea por platós y tertulias y ya les viene bien a todos. Ahora, todos a poner “Gran Hermano” o el futbol, que cuando toque los políticos ya nos convocarán a votar.





España es un país pro-terrorista, con una democracia de papel de fumar, por eso forma parte del tercer mundo.
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